Un pueblo que viene de lejos

Historia de Cassà de la Selva

Los restos de época paleolítica, neolítica, de la edad del bronce, ibéricas y romanas que se esparcen por el término municipal de Cassà ponen de manifiesto la antigüedad de sus asentamientos humanos. Por encima de todos los yacimientos antiguos, cabe destacar el de Puig del Castell (IV-II aC), tanto por sus dimensiones como por su importancia. El yacimiento ibérico de Puig del Castell, que se excava desde el año 2000, está situado estratégicamente en uno de los estribos de las Gavarres, desde donde se domina una gran extensión de la llanura y todas las comunicaciones que la atraviesan.

La construcción de una primitiva iglesia románica fue lo que determinó la configuración del pueblo actual. A su alrededor, y al abrigo de la sagrera que la circuía, se fue desarrollando el urbanismo casanense. El lugar escogido era ideal dado que dominaba una extensa llanura perfecta para el cultivo, estaba cerca de la montaña que le proporcionaba el combustible necesario y la cacería, y estaba bien comunicada con la ciudad de Girona y con la costa, dos puntos cercanos una importancia estratégica y comercial. En el siglo X ya se documenta la Villa Ascleto (Esclet), Verneta (Verneda) y la Villa Caciano (Cassà), y en el siglo XII el Kastrum de Catiano (el castillo de Cassà), cuyo emplazamiento todavía no se conoce de forma exacta.

Diferentes privilegios y licencias reales dieron a la población casanense más libertad e independencia, como cuando Pedro III el Ceremonioso concedió un privilegio al pueblo por el que le convertía en calle, parte y miembro de la ciudad de Girona, o en 1456, en la que el rey Juan II restableció el Consejo Municipal y autorizó la organización de dos ferias anuales y un mercado semanal. En esta época se desecó también el estanque de Mosqueroles que proporcionó nuevos terrenos para cultivar. Esta tendencia positiva continuó en el siglo siguiente y se constata por medio de la gran reforma de la iglesia parroquial, la construcción de notables conjuntos arquitectónicos como Can Frigola y la Torre Salvana y la construcción en las actuales calles de Avall y del Germà Agustí y, más en adelante, en la calle Ocata, la Travesía de las Medidas, etcétera.
Una vez superados los estragos de la guerra remensa del siglo XV, al final de la cual fueron sentenciados a muerte nueve casanenses, el pueblo recuperó el dinamismo, y a mediados del siglo XVII, absorbió un volumen importante de inmigrantes franceses, mientras el núcleo urbano continuó expandiéndose (aparecen la calle del Raval, el Puigcugul y el Mayor). En breve, la introducción y el desarrollo de un nuevo oficio, el de taponero (el primer taponero documentado es Francesc Malavila i Marranxa en el año 1760), derivará en una poderosa industria, la del corcho, la cual marcará buena parte de la historia moderna y contemporánea de Cassà. Es a partir de los años ochenta del siglo XIX, cuando empieza la edad de oro de la industria corchera, que se vio potenciada por la inauguración en 1892 del Carrilet de Girona en Sant Feliu de Guíxols, excelente medio de transporte para el corcho y el tapón. La buena economía fue el motor del crecimiento demográfico y urbanístico de la población del siglo XIX que se prolongó durante las primeras décadas del siglo XX.

Este carácter marcadamente industrial de la población casanense favoreció la eclosión de un importante movimiento asociativo, sobre todo de carácter obrero y sindicalista, la diversificación educacional, y la proliferación de agrupaciones musicales. En cuanto a las manifestaciones musicales, cabe destacar el nacimiento de importantes coplas y orquestas como la Unión a finales del siglo XIX y La Principal de Cassà y la Selvatana a principios del siglo XX, además del nacimiento del Orfeó Catalunya 1902. Y es que Cassà es tierra de músicos, una tradición que culminó y se vio recompensada cuando se convirtió en Ciudad Pubilla de la Sardana en el año 2000.

Cassà sufrió también los efectos de la Guerra Civil española. Así, el pueblo fue bombardeado en los últimos días de la guerra, con el trágico resultado de seis víctimas mortales. Hoy, la ruta Cassà Bajo las Bombas permite recorrer los lugares donde cayeron las bombas y homenajear a sus víctimas. Las actuaciones represivas de la posterior dictadura detuvieron la vida económica, social y cultural de Cassà, y no fue hasta los años sesenta, que la industria empezó a diversificarse y se recuperó un dinamismo económico y social, con la absorción de un contingente muy importante de inmigración. La llegada de la democracia fue un importante revulsivo para el incremento de la participación de la sociedad civil en la actividad sociocultural y lúdica de la población, con la recuperación de tradiciones y la creación de nuevas asociaciones como la Colla Excursionista Cassanenca, que tuvo especial incidencia en esta apertura.

Durante los últimos años, Cassà ha experimentado un notable crecimiento. La población ha registrado un importante incremento acercándose a los 11.000 habitantes.
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Pueblo Corchero

Cassà es una villa marcada por la manufactura del corcho, un elemento que ha conformado el paisaje, la economía y las tradiciones del pueblo y de todo el territorio.
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Tierra de Músicos

Cassà es desde hace más de cien años una tierra de músicos. Se ha convertido en un referente de conciertos y actividades culturales vinculados a la música tradicional y moderna.
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Puerta a Les Gavarres

Numerosos senderos y caminos parten del pueblo y se adentran en Les Gavarres, formando una red de itinerarios que permiten descubrir un rico patrimonio natural y cultural.
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© Cassà Destapa els Sentits